AMOR INCOMPRENDIDO

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Explicaciones para el amor hay infinitas. Desde las filosóficas, pasando por las religiosas y hasta llegar a las más comunes: las sentimentales. Todas tienen su contenido de realidad y verdad. Y es que se trata de algo tan grande y profundo, que es casi imposible de explicar.

Se puede sentir amor propio; de allí el inicio complejo del asunto explicativo que amerita el tema. Al trascender de allí, del “yo”, ya es como una caída de agua similar al icónico Salto Ángel.

En castellano se ama a los familiares, amigos, parejas… no obstante, en griego parece haber un poco de mayor riqueza en el habla: el amor no se usa con la misma expresión para las diferentes personas a quienes se les expresa.

Pero mucho más allá de todo lo dicho, está un amor incomprendido. Un amor al que todos optamos y todos tenemos acceso. Incluso, aunque no lo sabemos, o no lo notamos, vivimos bajo su influencia a diario. Es el Amor del Padre: Dios. La Biblia dice en la primera carta del apóstol Juan: “el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor” (1° Juan 4:8)

Dentro de todas las definiciones que hemos escuchado de Dios la más sublime es la que acabamos de citar. La esencia propia de Dios, siendo un ser espiritual supremo, es el Amor en si mismo. Dios no tiene amor, no da un poco de amor y ni siquiera es que sus expresiones son “amorosas”; lo que nos haría confundir nuestro entendimiento de tal expresión.

En vista de que para mi mismo es imposible lograr entender y explicar tamaño atributo de Dios y opto mejor por vivirlo, me limitaré a un área de ese grande y fuerte amor.

Quienes tenemos hijos sabemos lo difícil que es demostrarles que los amamos; aun cuando las 24 horas del día no hacemos nada que no sea eso o que sus consecuencias no estén direccionadas a amarlos.

Como responsables de nuestros hijos ante Dios, ante las autoridades y ante nosotros mismos, debemos llevarlos al conocimiento de las disciplinas y costumbres que los hagan personas de bien para sí mismos y para el mundo en que vivimos.

En ese sentido entran las dificultades: en el afán de amarlos y convertirlos en hombres y mujeres de bien, debemos también corregir sus malos comportamientos. Siempre ha sido así; solo que en mi tiempo me corregían “en caliente” y “con mano dura”. El fin de quienes nos disciplinaron, no era maltratarnos ni destruirnos; eso solo parecía ser así. La verdad es que lograron evitarnos males mayores.

Recuerdo que alguien me pregunto hace algún tiempo: “¿Fueron malas palizas que te daba?” –Mi respuesta fue: no; pero tampoco buenas-. Al final, entiendo que todo fue por mi bien. Amerité llamados de atención más precisos.

Ahora la postmodernidad, con sus nuevos conceptos, ha calado a las mismas gentes que, con una puntería de cazador profesional, nos lanzaban lo primero que hallaban en camino para “corregirnos” y los han convertido en personas concientes y amorosas que no consideran necesaria la disciplina física. Bueno, Dios también puede cambiar maneras de pensar.

El problema radica en que, a mayor escala, se ha ido impregnando una idea de que Dios no castiga a nadie. Las creencias populares en su mayoría van en contra de los principios de Dios. Por eso Jesús, siendo Dios en sí mismo, hizo siempre referencias al antiguo testamente, específicamente en principios perpetuos que nunca cambian.

Si bien algunas malas consecuencias en nuestras vidas son ocasionadas por nuestras propias malas acciones; o más bien por nuestra deliberada desobediencia a los principios de Dios, también hay una parte en la que Dios tiene que tomar “su vara” en las manos para demostrarnos quién es que tiene el control de las cosas.

La palabra de Dios lo dice:

Éxodo 15:7 “En la grandeza de tu excelencia derribas a los que se levantan contra ti; envías tu furor, y los consumes como paja.”

Deuteronomio 4:24 “Porque el SEÑOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.”

Isaías 33:14 “Aterrados están los pecadores en Sion, el temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”

Hebreos 12:29 “porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

Amados: Dios es Amor; indudablemente lo es. Demostrado quedó al hacerse hombre para venir a morir por una humanidad perpetuamente caída, que prefiere mantenerse, hasta hoy, alejada de el; sin embargo lo hizo, como dice Juan 3:16-17 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.”

Pero Dios también es fuego consumidor; no quiere que ni una sola persona de este planeta valla a una eternidad sin Él, pero los culpables de haber rechazado su ofrecimiento de redención por medio de Jesucristo serán no serán considerados luego de hacer cruzado la cortina de la muerte: Números 14:18 “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.”

Ciertamente, como padre amoroso debe disciplinarnos y lo hace:

Hebreos 12:6 “PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO.”

¿Qué clase de padre celestial prefieres tú?

2 respuestas para “AMOR INCOMPRENDIDO”

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