HOMBRE DE PAJA (I)

Cuando reviso detenidamente la hoja de vida de Saulo de Tarso, puedo hacer una proyección lineal permitiéndome imaginar que, si el galopar de su caballo no hubiese sido detenido de la manera tan abrupta como sucedió, muy probablemente había sido el sucesor de Anás o Caifas como el flamante Sumo Sacerdote de Israel.

Observemos a Pablo como presenta al antiguo Saulo:

“Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros. Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres; como el sumo sacerdote también me es testigo, y todos los ancianos, de quienes también recibí cartas para los hermanos, y fui a Damasco para traer presos a Jerusalén también a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados.”
‭‭Hechos‬ ‭22:3-5‬ ‭RVR1960‬‬

Y continuaría:

“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.”
‭‭Filipenses‬ ‭3:4-6‬ ‭RVR1960‬‬

Pero, ¿a quién le importa tanto “pedigree”? ¿qué influencia puede tener?

Si se nos antoja difícil ver el potencial de esta presentación personal, veamos lo que refiere solo una de las aristas a las que él mismo hace referencias: Gamaliel.

Desde el nombre únicamente, es probable que no podamos deducir nada, si no hemos leído las escrituras en sus partes más populares. Pero vale decir que este es el tipo de personajes que no requiere de mucha fanfarria para dejar opiniones concluyentes. De hecho, solo dos veces es contado su nombre en la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento y es para dejarle un hoyo a la horda religiosa que no esperaba el tipo de intervención que este erudito dejó:

“Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. Después de este, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.”
‭‭Hechos‬ ‭5:34-40‬ ‭RVR1960‬‬

A diferencia de Pablo, aquí es Gamaliel quien ofrece la carta de identidad y su autoridad empleada se hace relucir, gracias a la influencia que ha logrado desarrollar sobre las cuestiones religiosas del pueblo.

Pero veamos ahora a un tercer personaje, no por ello menos importante; por el contrario: un hombre trascendente; su nombre fue Juan El Bautista. Su oficio, como era común en aquellos días, acompañaba a su nombre como un rasgo de identidad ineludible. Pero de Juan hay algo, o alguien, que habla mejor que él: las palabras que Jesús emite acerca de este determinante personaje:

“Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, y a alguien que es más que profeta. Él es de quien la Escritura dice: “Voy a enviar mi mensajero delante de ti, él te preparará el camino”. Les digo que entre todos los hombres no hay otro más grande que Juan. Sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él».” Lucas‬ ‭7:26-28‬ ‭NBV‬‬

“Hombre de paja” suele ser un tipo de falacia lógica que algunas personas utilizan consciente o, en ocasiones, inconscientemente, con el único objetivo de avergonzar al oponente de manera que las oyentes desacrediten a la persona y dejen de centrarse en lo que es verdaderamente importante: sus ideas. Sin embargo, contra Pablo, Juan y Jesús son otras las falacias que se emplean… y de esas trataremos en otro momento.

La cuestión a tener en claro para este momento es la siguiente, el la cual convergen y son similares las historias de Juan El Bautista y Pablo de Tarso: no son ellos quienes dan testimonio de sí mismos, sino que un tercero con mayor autoridad e influencia coloca un tapete para ellos y sobre el cual no todos podrían transitar.

Quedémonos con la idea fundamental, más allá de lo que pensemos de nosotros mismos, ya sea positiva o negativamente: es Dios quien nos presenta y quien da referencias acerca de lo que somos. Eres lo que Dios dice que eres y no aquello que las etiquetas te gritan y que otros quisieran que seas.

Bendiciones.

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