COMPENDIO DE ERRORES

Compendio de errores.

La mayoría de los problemas que vemos en las sociedades actuales tienen sus raíces en las antiguas. La influencia griega, por ejemplo, en la filosofía, ha sido más incisiva desde los siglos de la edad media; de los movimientos renacentista y de la ilustración.

Pero a la verdad, se habla demasiado bien de los griegos, cuando la herencia que nos dejaron fue mayoritariamente dañina. Era tan poderosa en permear mentes (y corazones), la cultura griega, que los mismos romanos, siendo el imperio del momento, adoptaron en su tiempo muchas de las costumbres de aquellos griegos que permanecieron ante la conquista y, a la postre, fueron incluso eventualmente la consecuencia de la caída de Roma.

Entre lineas se coló hasta varias generaciones posteriores un problema mayor, que está muy en boga hoy y que por la influencia precisa y vinculante de nuestro Señor Jesucristo debió quedar en el pasado, inmediatamente después del ascenso de Cristo al cielo. Les hablo del machismo. Pero por favor, todavía no disparen.

El capitulo 8 del evangelio de San Juan comienza con una escena muy conocida y, desde el titulo, colocado años después del hecho en sí, se observa la manipulación sombría que el hombre ha dado a los preceptos de Dios; tan conocida como mal entendida escena bíblica. Para darle coherencia al relato, voy a tomar desde el último versículo del capitulo anterior… leamos:

“7:53 Cada uno se fue a su casa; 1y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. 3Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, 4le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Lv. 20.10; Dt. 22.22-24.
Tú, pues, ¿qué dices? 6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

He leído este pasaje muchas veces y la verdad me gusta mucho cómo se relata en este evangelio. Muestra un despliegue de justicia, coherencia y de sabiduría divina y humana de Jesús.

Esta escena es una de las mas prontas en el ministerio de nuestro Señor, en las que les son tendidas flagrantes trampas en ánimos de desacerase pronto de él; suelo creer que por eso le vinieron con un arsenal muy pesado. Estas lineas no se pueden leer muy rápido; debemos tener calma.

El Monte de los Olivos fue uno de los lugares predilectos para Jesucristo. 21 ocasiones es citado en el nuevo testamento en torno a Él. Varias razones pueden soportar esta costumbre: geográficamente estaba muy privilegiado, elevado al rededor de 60 metros por encima de la planicie que sostenía al Templo de Herodes, ademas de frente a este y con una vista, que en tiempos del antiguo testamento ayudaba a los militares judíos, a ver a lo lejos y con prontitud los posibles ejércitos ataques enemigos y, por consiguiente, a prepararse mejor. Es muy probable que era un lugar de oración de Jesus.

Luego vemos al Maestro en su faena religiosa clásica: yendo hacia el templo bien temprano. Algunos estudiosos sostienen que la hora tercera era la de ir al templo; aproximadamente concuerda con las nueve de la mañana en nuestros tiempos. Estos datos son de interés para ver el desarrollo de la escena con ojos mas críticos.

Como era de esperar ya por la fama que se había extendido de Jesus, “todo el pueblo vino a el”… asumamos que es una generalización o, en términos gramaticales, una exageración. Encendámoslo como un gran numero de personas. Otro elemento de relevancia para lo que viene después.
De inmediato vemos a los escribas y fariseos que “trajeron a una mujer hallada en adulterio”. Igual de rápido tengo que preguntarme: ¿por qué estos maestros de la ley no estaban en el templo? Pero, por ahora vamos a continuar.

Error numero uno: “Y poniéndola en medio”… ¿en medio de qué o quienes? Las películas de cine nos han enseñado esta escena desarrollándose como en un area libre y abierta, pero insisto, si leemos despacio, veremos que pocas lineas y versículos antes dice que Jesus estaba en el templo y allí la llevaron. Lo cual implica que estos “maestros de la ley” muy probablemente interrumpieron una actividad religiosa dentro del sagrado templo que ellos mismos idolatraban, para exponer a “una pecadora”.

Error numero dos: “Le dijeron: Maestro…” la manipulación y el teatro era muy bien empleado por esta partida de señores. Para este tiempo de Jesus, los judíos no solían llamar maestro a nadie que no tuviera de verdad esa influencia publica y que realmente fuera aceptado por quien lo dice. De otra manera, si ellos cuestionaban las enseñanzas de Jesus, nunca decirles maestro seria un acto genuino de su parte.

Error numero tres: “Esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio”… ¿cuántas personas son necesarias para cometer adulterio? ¿Dónde quedó el adúltero… o debo decir el complice?

Error numero cuatro: “Y en la ley nos mandó Moises a apedrear a tales mujeres”… ya se metieron muy hondo; tocaron la ley y ademas la tergiversaron, disfrazaron sus intenciones con “obediencia” al mandato de Moises (¿quién desafiaría los mandatos del gran Moises?), pero ademas, como suele ocurrir mucho en estos tiempos: manipularon la Escritura para que dijera lo que ellos querían decir (y hacer)… veamos:

Levítico 20 “10Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.”

Deuteronomio 22 “22Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel. 23Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; 24entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.

Adicionalmente a estos dos pasajes, tendríamos también Exodo 20:14 (eje fundamental de la ley, porque está dentro de los 10 mandamientos) y Levítico 18:20.

Para los efectos que requerimos, es suficiente con tomar estos dos versículos citados. Ambos dejan al descubierto las intenciones corruptas de los fariseos… o, en el caso mas descuidado para ellos, dejan ver su parcialidad en el caso. Estudiar estos versículos dan para una reflexión mucho más extensa, pero no vamos a mantenernos mucho tiempo allí, al contrario, ya hemos evidenciado una aplicación incorrecta de la palabra. Voy a dejar espacio para la especulación de ustedes.

Error número cinco: “Tu pues ¿qué dices?”… Ademas de desafiar los conocimientos de Jesus sobre la ley judía (Torá y Tanaj principalmente), su sabiduría y su amor inquebrantable por las personas en sufrimiento, estaban “tentándolo” directamente, ya que según la ley le correspondía al Sumo Sacerdote ejercer juicio y justicia sobre estos casos, de manera que era un muestra evidente de la provocación que estaban emprendiendo. Un elemento adicional solo se puede evidenciar al entender la palabra “tentación”.

Error numero seis: “Mas decían esto tentándole para poder acusarle”… ademas de una falla espiritual (al tomar la autoridad del Sumo Sacerdote) habría representado una enorme caída legal, por ello indicaba al principio de este relato que era un intento temprano por deshacerse del Cristo; haber aprobado un eventual apedreamiento a la mujer habría representado a Jesucristo un error en justicia, en aplicación de la ley (por lo visto en las citas indicadas anteriormente del antiguo testamento) y un delito contra el Estado, por el cual habría sido inmediatamente apresado.

¿Pero cómo? Nuevamente; recordemos que gobernaba el imperio romano, por lo cual las leyes judías, especialmente las que pudieran coartar la vida, estaban abolidas y solo podían ejercer tales acciones los mismo romanos en sus tribunales. Si Jesús en su condición de “maestro de la ley judía” consentía y daba inicio a la ejecución de la mujer en uso de las normas religiosas, estaba claramente contraviniendo la autoridad realmente aplicable de la ley del imperio.

Ninguna de estas cosas tomó desprevenido a Jesús y esto ademas dejó en evidencia el complot que los lideres religiosos tenían planificada en contra suya.
“Pero Jesus, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo”… este es uno de los fragmentos bíblicos que más provocan especulaciones. Por cuestiones de tiempo no entraré a citar las más conocidas. Solo, en honor a la primera regla de la hermenéutica bíblica, les dejaré una cita para que la revisen con calma y tengan sus propias reflexiones y es Jeremías 17:13.

Error numero siete: “Y como insistieran en preguntarle”… aquí los judíos cayeron en el error de creer que “el que calla otorga”; creían haber acorralado y ganado la batalla, al menos dejando en evidencia la falta de conocimiento teológico de Jesus, según sus propias ideas. Nada más irracional, sabiendo que estaban ante el Maestro de los maestros. No se hizo esperar su reacción: “El que de vosotros esté sin pecado, que lance la primera piedra”. Y no conforme con ello, “siguió escribiendo en tierra”.

El resto de la historia no requiere mucha explicación para lo que nos ocupa en este momento: los religiosos, acusados por sus conciencias se fueron uno por uno, hasta dejar la escena servida para el centro de la reivindicación de la mujer en este episodio.

“Mujer, ¿donde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?”… Siempre he dicho y sostengo que Jesus es, ademas de hermano y Padre, un extraordinario líder; exalta en publico… y reprende en privado.

“Ella dijo: ninguno Señor.” Es interesante ver huir ante ti, cuando aun estas caído y en ocasiones emocionalmente derrotado, a tus acusadores, enemigos y hostigadores. Pero lo mejor es ser levantado por Jesus posteriormente; esa es la verdadera victoria. Para esta mujer, haber sido librada de la vergüenza y de la muerte era ya bastante. Pero el bonus track vino al final.
“Ni yo te condeno; vete y no peques mas”… El Señor no solo te escucha y comprende tu situación, sino que te levanta y te reimpulsa. Esta parte deja ver que ciertamente la mujer estaba en el entorno de un pecado, pero quizás no por deseo o voluntad sino por consecuencias de la trama que se armaron los fariseos y escribas.

Vuelvan a leer Deuteronomio 22:24 y verán por qué Jesus salvó de la muerte a ésta mujer… quien quizás, apelando a la justicia, probablemente habría pedido ayuda y malgeniados religiosos usaron esto como señuelo para sus planes… en ningún lugar vemos a un Dios que apaña nuestro pecado, pero Dios en su justicia perfecta si escuchó su clamor.

Que Dios nos bendiga.

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