Redimir el 2022

Al final de cada año no se dejan esperar las reflexiones de cierre de ciclo, las propuestas para el nuevo periodo y las planificaciones estratégicas a seguir…

Todo eso es bueno. No pretendo acá desestimar estas prácticas que, de ser ejecutadas en forma correcta, nos deben arrojar resultados aceptables y bastante cercanos a lo que hemos estimado.

Ahora bien, no es menos cierto que parece que estamos en una especie de cápsula extraña e invisible que da la sensación de estar devorando nuestros días en una forma atroz e irremediablemente violenta. Con suerte notamos si es que estamos respirando o no y, al menor descuido, pasamos al siguiente día, a otra semana, un mes más o hasta un nuevo año.

La biblia nos exhorta: “Andad en sabiduría para con los extraños, redimiendo el tiempo.”
(Colosenses‬ ‭4:5‬ ‭RVR09‬‬), y no deja de ser curioso que se emplee el término “redimir” para un recurso que además de ser no renovable, es además inviolable (excepto por lo que establecen hasta ahora las incipientes teorías de la física cuántica y esos asuntos).

Redención fue lo que necesitamos de parte de Dios a través de Jesús para poder ser libres de nuestra propia maldad y cómo alternativa a la evidente incapacidad de salvarnos a nosotros mismos.

Hoy una vez más, en la sabiduría divina que establece la biblia, tanto como documento histórico como Palabra de Dios, y ante acontecimientos públicos, otros que se dejan en el terreno de la especulación y otros que conocemos y aceptamos en el ámbito de la profecía, debemos ya lo ver atrás; no a los 5, 10 o 40 años anteriores, independientemente de sus bondades o catástrofes; sino al futuro, cada vez más corto e incierto, pero con una sola muestra de infalibilidad: la segunda venida de Jesús… como leímos en días recientes: ya no como Cordero inocente sino ya como Rey supremo que ejercerá justicia.

Hoy, recién iniciando el 2022, dejo estas breves líneas para inquietar a poner los ojos en Dios, en sus promesas, en lo necesario y en lo que de verdad hemos sido llamados a ser como cuerpo de Cristo, como Iglesia, para dejar el camino lo mejor preparado posible para que aquella magistral entrada sea lo más relevante que estemos esperando.

Un abrazo, Dios nos guíe, ayude y bendiga durante la espera.

–Héctor González @oidoactivo

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