¿QUÉ SIGNIFICA “ORAR POR LA PAZ”?

Orar por la paz…

Crecí en una Iglesia Metodista Libre… de corte más neo-pentecostal en lo referente a la liturgia y adoración.

Tuve (y considero que tengo aún) un pastor de mente abierta y dispuesto a escuchar preguntas difíciles, sin responderlas necesariamente en forma bíblica, aunque nunca prescinde de utilizarla y contextualizarla. Poco vi o supe de que ese hombre de Dios leyera literatura secular o extra bíblica. No digo que no lo hiciera; digo que si acaso ocurre, hasta mi conocimiento, es en muy pequeñas cantidades.

En una de esas vigilias de oración, según el mandato Bíblico, correspondió la ocasión de orar por Israel 🇮🇱

No sé bien, si fue a propósito de ese momento, o en otro particular, que surgió la oportunidad de preguntar, al margen de lo que la escritura demanda, ¿qué significa orar por paz para Israel?

Si bien no hicimos un ejercicio de exégesis, e insisto, tampoco dejamos la biblia de un lado, el pastor siempre sereno nos respondió a quienes estábamos allí algo como esto:

Orar por la paz de Israel no es lo que nosotros quizás entendemos por paz. Si no entendemos lo que significa la paz de Israel, quizás podríamos cometer el error de pedir mal a Dios por eso; esto no significa que Dios vaya a responder según el orden de mi petición, sino que sencillamente no ocurrirá nada, porque ver materializado un clima de absoluta paz y serenidad en la Nación de Dios, tiene dos vertientes: 1- Es el preámbulo de la destrucción total (según leímos en Tesalonicenses) y 2- Es ir en contra de la verdadera y duradera paz que Dios ya estableció que vendrá, no solo para Israel, sino para todo el mundo (después que todo esto acontezca).

Vamos ahora a Ucrania…

No digo con esto que no debamos orar por Ucrania, por Rusia y por medio mundo, que aunque no lo sepamos, en áreas quizás no bélicas, están igual de apremiados y en crisis.

Tomar partidos a partir de lo que vemos no nos ayuda mucho a objetivar nuestras peticiones conforme a lo que dice la Escritura y, a su vez, esto nos desvía de entender y discernir correctamente los tiempos y los sazones.

No me aferro a la catástrofe y al simplismo de aceptar inmutable que “estas cosas deben ocurrir”, pero tampoco dejo, a sabiendas de que “estas cosas deben ocurrir” me desenfoquen de lo que dijo el Apóstol Pablo y Jesús: miremos arriba a lo eterno y nuestra redención está cerca.

Bendiciones.

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